Abel Duarte
Abel Amilcar Duarte Rodríguez nació el 21 de agosto de 1958 en el paraje Los Rosanos, Valle Edén, departamento de Tacuarembó. Ahí vivió sus primeros años de vida con austeridad pues pertenecía a una familia humilde, pero feliz junto a sus padres y radio Oriental de la que era fanático desde los 9 años. “Abel”, como le dice su audiencia, llegó a Montevideo hace 35 años con sueños de mejores oportunidades. De ser presidente del gremio liceal de Tambores a trabajar como “mandadero” en una farmacia de la Capital, Duarte comenzó a forjar su futuro, que lo llevaría por los caminos de la comunicación. Como desde su llegada a Montevideo, vive junto a su madre (María) y se mantiene soltero.
Habíamos pactado la entrevista para un lunes, después de su programa. Cuando lo esperaba para comenzar, Duarte apareció junto a su productor. Al verme se agarró la cabeza y dijo: “se me pasó”. La entrevista no podría ser ese día, pues uno de los más fieles y antiguos oyentes del programa se encontraba agonizante en un hospital y requería la presencia de “Abel”. Luego de darme disculpas pactamos un nuevo encuentro, y salió apresurado en busca de un taxi.
Ahora sin contratiempos y dispuestos a comenzar, en uno de los estudios de radio Oriental, presioné REC y comenzamos la entrevista.
-¿Recibió apoyo familiar en sus comienzos?
-Sí y no. Siempre se ve con ansiedad cuando uno empieza en esta actividad que no tiene futuro. El periodismo, la conducción, la locución o los informativistas, en cuanto a radio, es muy mal pago. Y si es que uno llega. Yo me acuerdo de una anécdota con mi madre; yo trabajaba con Heber Pinto, en radio Continente, y un día tuvimos una diferencia. Yo me voy de la radio. Y mi madre me dice, “¿y qué hacemos ahora?, ¿de qué vivimos?” Y yo le dije, vieja no te preocupes porque de alguna forma vamos a seguir viviendo. A mí esto me encanta y apasiona.
-Usted tiene una innegable llegada a la gente, ¿qué cree que motiva a la audiencia a escuchar “Musicalísimo”, y particularmente escuchar a Abel Duarte?
-Porque son muchos años. Los seres humanos somos todos costumbristas. En radio, más que nada, el estar mucho tiempo en la misma emisora, como estar en Oriental por 23 años, hace que hayan pasado generaciones. Y esas generaciones se van criando con una voz. Entonces llega un momento de tu vida, que por ahí el oyente adolescente se ennovió o casó, tuvo su pareja, le fue bien o mal, se separó, y entonces uno está en la misma radio y horario. Y algún día porque esa persona está triste o feliz, o estaba lloviendo, me volvió a encontrar y se acordó de toda su etapa juvenil. Entonces se volvió a enganchar. Hoy, por suerte, tenemos mucha gente grande escuchándonos. No es el programa que antes teníamos para los chicos, sino que es gente de 50 ó 60 años para arriba, que es la gente que más necesita ser escuchada. Gente que tan solo necesita un abrazo, o que alguien la escuche.
-¿Una de las vocaciones que lo acompañan en su vida, es la de “consejero”?
-No, no. Consejero es una palabra difícil de utilizar. Simplemente que yo tuve la suerte y la fortuna de trabajar con gente chica durante 16 años. Entonces si yo era más grande que ellos, por supuesto que mi opinión iba a pesar. Al estar en una radio tan importante, muchos chicos me iban a consultar sobre diferentes dramas de su vida, o diferentes etapas de su vida que por ahí no lo hablaban ni con el padre, ni con la madre. Yo he sido siempre muy amigo de la gente, de la gente chica, de mis compañeros de estudio y siempre he sido un tipo de buen humor.
-¿Se considera un referente de la juventud uruguaya?
-No, no. Para nada, te lo digo de veras. Yo me considero un trabajador, y considero que Dios o la naturaleza me dio la oportunidad de hacer lo que hago y de haber trabajado muchísimo para esto. Soy muy libre para opinar. Yo me divago mucho, cuando digo divago es que hablo conmigo mismo, no con la gente. Y por ahí estoy llegándole a mucha gente con el mismo problema. Esto hizo que los jóvenes en su momento prestaran mucha atención.
-Observando su forma de dirigirse a los jóvenes, a través de “Musicalísimo”, se puede apreciar cómo trata de incentivarlos, y hace un hincapié especial en el tema drogas, ¿cómo evalúa éste flagelo que está atacando a la juventud uruguaya?
-Esta locución que yo vengo diciendo hoy para los jóvenes, es la misma de cuando comencé en Oriental hace 23 años. Porque yo fui adolescente, y necesité alguna vez de alguien que me dijera “¿loco estás seguro de lo que vas a hacer?”, y me diera para adelante. Yo nunca le di para atrás a nadie. Entonces cuando le hablo a los chicos que están confundidos, que sigan trabajando, que sigan estudiando, que este es un país que da oportunidades. Las daba antes, la da ahora y las dará. Porque si vos hablás con cualquier tipo uruguayo, te va a decir que éste es un país difícil, que es un país que no sirve, pero está en uno. A los jóvenes vos tenés que abrirles la cabeza. Decirles “si vos te metés en la droga o en el alcohol a los 14 años, va a ser dificilísimo salir. Y te van a quedar secuelas importantes”. Y yo que tengo contacto directo con chicos drogadictos, si sabré de eso. Por eso les estoy hablando, les hablo a los padres y a quien quiera escuchar, que uno puede vivir sin drogas, sin tomar, sin fumar, sin meterse nada extraño en el cuerpo. Más que nada, cuando uno es joven no tiene ningún achaque, y lo único que le interesa es amar y ser amado. Hay que meterle mucho a los libros, hay que prepararse porque el futuro es mañana. Yo no me olvido de una frase que me decía (Julio María) Sanguinetti, cuando era presidente, “Abel: de los jóvenes uruguayos quien no se prepare no tiene futuro”. Porque hoy vas a ser mandadero y tenés que saber computación. Pienso que si vos no estás preparada y no hiciste nada, no te preocupaste en su momento, te espera un futuro de ser una chica empleada doméstica. Con todo el respeto y cariño que les tengo a las empleadas domésticas. Saliste con un gurí y no te cuidaste, quedaste embarazada, ya te embromaste la vida porque sos madre con 16 años. Hoy tenés que planificar la vida. Hoy los jóvenes, y no tan jóvenes, yo también, vos también, todos tenemos que planificar.
-Las diferentes crisis, entre otras situaciones, han provocado una gran depresión en nuestra sociedad. Pero estos problemas han llegado directamente a usted, ¿qué siente cuando una persona se acerca, como ha sucedido al aire en su programa, y le dice que se piensa suicidar?
-Ya estoy acostumbrado al tema. No me perturba, porque ya se como viene la mano. Yo tuve que ir a un psiquiatra, ya son muchos años, a preguntarle qué era la depresión. Informarme bien para estar preparado sobre estos temas. Es más, un día a mi mismo me vino por un día un ataque de depresión. Fue más que nada un agotamiento por estrés. Pero supe estar un día en mi cama llorando, el físico me pesaba 140 kilos, no tenía ganas de hablar con nadie, no quería saber nada ni con la radio… Me duró un día solo. Pero yo entiendo a los depresivos, porque hoy es muchísimo más complicado para la gente. No alcanza el dinero, y nuestra sociedad uruguaya es buenísima, pero es triste, es gris. Subirle la autoestima a una persona es muy difícil, para ello están los profesionales, no te la sube Abel Duarte.
-Usted ha llevado algunos de estos problemas a la Convención del Partido Colorado, donde por ejemplo dijo que en “los últimos 5 años ha atendido 50 personas por día muertas de hambre”, ¿qué lugar ocupa la política en su vida?
-Ninguno, yo me metí en la política para aprender. Yo siempre creo que para opinar de algo, tenés que aprenderlo antes. Porque hablar, teóricamente hablamos todos. Lo que pasa es que nos hemos encontrado con muchos políticos que se han llenado los bolsillos, y que han luchado para ellos y no para la gente.
Yo dije esa frase un día cuando (Ariel) Dabrieux y (Isaac) Alfie, decían que dejaban un país de maravillas. Yo no pude con mi genio y mi carácter. Me levanté, pedí la palabra, y no me la querían dar porque no estaba anotado. Yo hablé igual. Entonces, ahí dije que atendía 50 personas que me venían a ver a la radio por remedios, porque tenían hambre, etc. Entonces el Partido Colorado veía un país, y yo veía otro. Siendo yo también colorado. Ahí me aplaudieron 3 o 4, y afuera todo el mundo me decía que había estado brillante. Ahí vi la hipocresía de muchos de mis congéneres. Como soy independiente, digo lo que yo siento. Eso me ha llevado a replantear mucho si sigo o no sigo. Hoy te digo que estoy con un pie afuera y otro adentro. Pero, yo hoy, estoy pensando seriamente en abandonar la política.
-¿Considera la comunicación radial como algo esencial en su vida?
-Por supuesto. Es mi vida. La radio, el programa, yo doy mi vida por la causa. Yo he optado por esto. Y he perdido muchas cosas por la radio, como he ganado tantas otras. En la vida uno tiene que ser opcional. La felicidad completa no existe.
-El hombre que cierra su programa día a día con un “te quiero muchísimo” y un “no dejes de existir” ¿es el mismo de la vida extra radio?
-Totalmente el mismo. Sino la gente ya se hubiera dado cuenta. Es lo que yo siento.
-Su fluido contacto con la gente, ¿es una ventaja de provenir de país adentro, y de una familia humilde?
-Ah, sí, con seguridad. Si hubiera sido un niño que hubiera nacido en una cuna rica, en una estancia, en Carrasco, en Pocitos, con padres que me mandaran al British (School), seguramente Abel Duarte era teórico o no existía directamente. Al haberme criado en un paraje, haber tenido un solo pantaloncito, de jamás pasar hambre pero de ser muy humilde, eso me fue abriendo la cabeza desde muy pequeño. Ese niño no se puede olvidar, y esas experiencias las llevas en la vida.
-Los nombres de Julio César Armi, y Heber Pinto, ¿qué significan en su vida?
-Y mucho, porque me críe con ellos. Heber Pinto fue mi maestro de radio. César Armi era un tipo del cual llegué a ser amigo.
-¿Fue un desafío, o circunstancia de vida ser famoso?
-Yo diría, circunstancias de la vida. Porque nunca nadie sabe lo que va a llegar a ser. Yo cuando empecé a trabajar en radio no sabía dónde diablo iba a terminar. Es lo mismo que hago ahora, yo no se lo que va a pasar mañana. La fama, para mí, no existe. El éxito, para mí, no existe. El fracaso, para mí, no existe. Todos son circunstancias de vida. Pobre de aquel que se crea que es exitoso o fracasado.
-Tomando en cuenta su edad es llamativo que se encuentre soltero, ¿es una opción personal, o la vida no lo ha cruzado con el amor de su vida?
-Es totalmente opcional. Yo tuve una novia 3 años, y vivimos juntos. Yo en mi vida siempre fui muy mujeriego. Me encantaron y me encantan las mujeres, por sobre todas las cosas. Fui muy bandido, cuando puedo trato de serlo. Cuando tuve esa pareja, que me enseñó muchísimo y yo a ella, nunca la engañé siquiera con el pensamiento. Fue opcional, yo tengo una madre a mi cuidado que tiene 90 años, y seguramente por ahí pasó también el tema. Mi vida pasa por mi vieja. Hasta que no se muera yo no me planteo otras cosas. Estoy muy feliz y me siento bien como estoy...
Realizada en Julio de 2007
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