martes, 8 de enero de 2008

LOS MEDIOS A MEDIAS

Abordaje de los medios de comunicación a casos de personas ausentes


El tratamiento informativo por parte de los diferentes medios de comunicación masiva presenta un criterio incoherente a la hora de abordar los diferentes casos de personas desaparecidas. Las visiones de los profesionales indican cierta lógica en ese tratamiento dispar, mientras que las variables socioeconómicas de las víctimas se observan como un determinante en la connotación de los casos.


Los medios de comunicación abordan los casos de personas ausentes con mucha inequidad. El seguimiento de los desaparecidos es en el mayor de las veces nulo, y las desapariciones toman verdadera connotación pública dependiendo de la época del año en que se producen, el contexto noticioso que la rodea y ciertos patrones socioeconómicos de la víctima.
Como se preguntan en su libro “El Caso Berrios” Roque Faraone y Robin Cheesman, “¿Hasta dónde los medios de comunicación han tenido éxito o han fracasado en proporcionar información a la ciudadanía?” Esta pregunta se plantea a la hora de realizar un abordaje de los medios masivos de comunicación. Varios han sido los casos que a lo largo de los años se han presenciado en canales de televisión, diarios y otros medios. Pero invade la incógnita de hasta dónde los medios realizan una cobertura cabal de este tipo de hechos. Como se lo plantean Faraone y Cheesman, la sociedad se pregunta hasta dónde no hay una desinformación en este sentido, y con ella cierta manipulación. Hasta donde los medios de comunicación no toman esta clase de hechos como un “relleno informativo”.
HERRAMIENTAS ESTATALES

Para introducir en el tema, es conveniente dar una mirada a los primeros instrumentos con los que cuentan las personas a la hora de buscar a sus familiares ausentes.
En el año 20004 fue creado el departamento de Registro y Búsqueda de personas ausentes, el cual funciona en la órbita del Ministerio del Interior, y tiene como objetivo realizar un registro de personas ausentes disponiendo de elementos que surjan del análisis e investigación de situaciones denunciadas, que permitan verificar el paradero de las dichas personas. Además dirige, coordina y se relaciona con la propia Policía, Ministerio Público y Fiscal y Poder Judicial.
También, dentro de sus objetivos, se destaca: proceder a una intervención técnica documentada que establezca las causas y condiciones en que se produce la ausencia, establecer indicadores de probabilidad de ausencia voluntaria e involuntaria y proponer a las autoridades metodologías y procedimientos de abordaje (asimilable al rol de una policía científica social).
El departamento describe la naturaleza jurídica del ausente como “la desaparición de una persona física del lugar en que vive y se desenvuelve en forma habitual, sin haber noticiado su intención de hacerlo.” El elemento voluntad da lugar a diferentes formas de ausencia:
- Cuando existen vicios del consentimiento: la ausencia es por presión psicológica, o sea raptos o secuestros que afectan la libre voluntad de la persona víctima del hecho.
- Ausencia “strictu sensu”: son aquellos casos de ausencia de personas donde, por su forma de vida, se presume que la misma se produjo sorpresivamente, afectando la voluntad del ausente, ya que de su comportamiento se extrae su ánimo de permanecer en el medio donde se desenvuelve normalmente.
- Ausencia de menores de edad e incapaces: su desaparición puede ser voluntaria o involuntaria ya que no poseen la madurez legal para consentir.
El departamento cuenta con una página Web en la que muestra las fotos de las personas ausentes registradas. En la actualidad, ya se han obtenido resultados aplicando
el primer nivel de un protocolo de búsqueda, o sea el cruzamiento de datos.
EL 58 % DE LAS PERSONAS AUSENTES SON HOMBRES

Según datos proporcionados por el encargado de la subdirección Nacional de Prevención Social del Delito y de personas ausentes comisario Robert Parrado, al 24 de octubre de 2007 se han registrado un total de 2660 personas que no se encuentran en sus lugares habituales.
El perfil de las personas comprendidas en éstas denuncias, marca una supremacía masculina en los números. 1548 hombres (58 %), frente a 1112 mujeres (42 %), distribuidos en todo el territorio nacional. Se observa que 1181 (aprox. 44 %) personas pertenecen a la capital, y que más de 1945 lo hicieron de su vivienda particular, aunque también se ausentaron de otros lugares. Se registraron los mayores casos en el INAU (586), hogares u hospitales psiquiátricos (41), escuelas primarias (14), hogares de ancianos (10), centros hospitalarios públicos o privados (9) y centros de recuperación de adicciones (6).
En estos datos, proporcionados por el ministerio del Interior, se pueden hacer precisiones con respecto a las edades de las personas desaparecidas. Por ejemplo que la gran mayoría (2053) son menores de 18 años, y de estos 1191 son hombres y 862 mujeres.
Todos estos casos se pueden discriminar en adolescentes (1684) y niños de 0 a 12 años (278). Entre tanto, los adultos totalizan unos 595 casos, de los cuales 353 son hombres y 242 mujeres.
Enfocándose en lo que refiere a los individuos ubicados, del total de casos denunciados fueron resueltos 2129 (80 %), y aún permanecen 531 (20 %) personas ausentes.
Se puede precisar que en 60 de los casos resueltos las personas aparecieron sin vida, atribuyéndose esta causa a: suicidio, homicidios, accidentes, muerte natural o casos sin aclaración de causa de fallecimiento. En 45 de ellos la denuncia se había radicado en Montevideo.
Retornando a las personas ubicadas con vida, 1607 fueron menores de edad y 514 adultos.
Los que permanecen ausentes se distribuyen en: 446 niños (282 varones y 164 niñas), 81 adultos (51 hombres y 30 mujeres) y 4 personas de las que no se tiene información (2 mujeres y 2 hombres).
De esta información proporcionada por el comisario Robert Parrado, se aprecia que los 446 menores de 18 años de edad desaparecidos, 263 pertenecen a hogares parentales y 183 a hogares del INAU.
De las 1181 personas que se ausentaron en Montevideo, quedan sin ubican 121 individuos. Discriminándose estos en: 65 menores de 18 años (36 hombres y 29 mujeres), 53 adultos (34 hombres y 19 mujeres) y 3 sin dato alguno (2 hombres y 1 mujer).

Para poder disipar las interrogantes planteadas al comienzo, evaluaremos la repercusión mediática que han tenido los casos de Natalia Martínez y Silvia Fregueiro.
LA REPERCUSIÓN DEL CASO NATALIA
Natalia Martínez, fue una joven desaparecida el pasado verano en nuestro país en el departamento de Maldonado. El caso obtuvo una repercusión mediática sin precedentes, y motivo la movilización, poco habitual, de algunos recursos para su búsqueda.
Se observa en los datos proporcionados por el ministerio del Interior, la gran cantidad de personas denunciadas como ausentes. Claro esta que ninguna de ellas a obtenido la atención mediática del denominado caso “Natalia”. Incluso no ha habido una movilización de recursos similares en otros casos. Por ejemplo búsquedas aéreas y terrestres, y el destinar al caso los investigadores considerados de mayor jerarquía técnica en la materia, por la policía uruguaya.
Este hecho, también motivó una gran movilización por parte de muchos jóvenes y personas allegadas a Natalia Martínez.
LA REPERCUSIÓN DEL CASO SILVIA
Silvia Mabel Fregueiro Yacobazzo, fue una joven desaparecida en el verano de 1994, en el departamento de Maldonado. Al momento de su desaparición tenía 28 años.
Este caso al igual que el de Natalia Martínez, tuvo una gran repercusión mediática, movilizando varios recursos de búsqueda, motivados en su mayoría por el impulso de su madre, Ana Yacobazzo.
Actualmente se están cumpliendo 13 años de la desaparición de esta joven, y es recién este año donde se encontraron de manera mas concreta algunas pistas que, tal vez, pueden dar indicios de lo sucedido. De todas formas habrá que esperar los resultados de ADN del cuerpo hallado, para poder confirmar que se tarta verdaderamente del cuerpo de Silvia Fregueiro Yacobazzo.
UNA VISIÓN PROFESIONAL DEL TEMA
La atención que recibió el caso Natalia en los medios de comunicación, fue muy distinta a la que normalmente reciben otros casos de personas desaparecidas en Uruguay. El rol de los medios, la época del año y la identificación de los jóvenes con el caso, son algunas de las respuestas a la pregunta de por qué la desaparición de Natalia tuvo tanta repercusión mediática. Más adelante nos ocuparemos de los dos primeros, pero ¿qué pasó con los jóvenes?
El Psicólogo social y profesor agregado del Área de Psicología Social de la Universidad de la República, Juan Fernández Romar, señaló al diario El País que si bien siempre es noticia un hecho terrible, desolador, desagradable como una desaparición, el contexto del verano, que se desarrollase en un balneario, Piriápolis, determinó que cobrase una inusitada trascendencia.
El sociólogo Antonio Pérez García, profesor titular de Psicología Social de la Universidad Católica, aseguró al mismo diario, que las circunstancias son fundamentales ya que facilitan las identificaciones y por lo tanto la posibilidad de ponerse en el lugar de… “Hay un montón de padres preocupados porque sus hijos están viviendo circunstancias similares. Es decir, situaciones semejantes y en las que sí hay riesgo de que pueda ser generalizado a cada uno de nuestros hijos o nietos que están expuestos a una situación por el estilo. Eso produce fuertes identificaciones con los protagonistas y le da fuerte interés al tema”, explicaba el especialista.
Muchos profesionales consultados por los distintos medios consideraron que los más shockeados por la desaparición de Natalia, fueron los jóvenes mas allá que pudieran conocerla o no. Incluso desde que se difundió la noticia, la actividad nocturna en el balneario disminuyó así como la cantidad de menores que normalmente se veían por las calles de Piriápolis durante las noches.
Las características de la joven y su entorno, fueron otro de los elementos que hicieron que este caso provocara un impacto especial en los jóvenes, generando incluso temores y cambios en las conductas de ellos y sus padres. “Adolescentes que no quieren salir solas, amigas de Natalia que se toman un taxi por cinco cuadras, padres que temen dejar salir a sus hijos son algunos de los efectos” señala El País en su edición de febrero de 2007, a solo 17 días del hecho.
La desaparición de Silvia Fregueiro fue otro de los casos que tuvo una gran cobertura mediática pero su situación fue muy distinta a la de Natalia. La repercusión de caso y su publicación en los distintos medios de comunicación se logró básicamente por el arduo trabajo de la madre de Silvia. De hecho, fue a partir de su caso, y de todas las gestiones que realizó su madre, que se llegó a la creación del departamento de Registro y Búsqueda de personas ausentes. De todas formas, la frecuencia de salida de noticias del caso, disminuyó sensiblemente en los medios nacionales, mientras que en los del interior, y en particular los de Treinta y Tres, departamento de donde era oriunda la joven, continuaron publicando notas hasta el día de hoy.
REALIDADES CONTRASTADAS…
En la gráfica, que se presenta adjunta, se tratan de contrastar los casos de las jóvenes Natalia Martínez y Silvia Fregueiro. Para eso tomamos el diario El País, correspondiente al mes de enero de éste año y de 1995.
Si bien los casos se dan en contextos diferentes, la época de año es la misma. Partiendo de ésta información se puede apreciar que el caso “Natalia” obtuvo la atención del medio relevado. Esto puede estar marcando un mayor interés por esta clase de hechos, aunque no se puede dejar de lado que el contexto del caso “Silvia”. El mismo “competía noticiosamente” con cruentos asesinatos y una ardua negociación gubernamental, que gestionaba el ingreso del Uruguay al MERCOSUR. Aquí se puede también pensar que el contexto del caso “Natalia”, no contaba con noticias que fueran relevantes a la opinión pública.Estos son criterios que pueden jugar un papel fundamental a la hora de diagramar una agenda informativa, y seleccionar las noticias que ameriten el interés del lector.

¡QUE DIA PARA LA VERDAD!
Paradójicamente el viernes 2 de noviembre fue el día combinado para hacer la entrevista en Treinta y Tres a la madre de una de las tantas mujeres desaparecidas en nuestro país.
La entrevista era en la casa de Silvia Fregueiro Yacobazzo. Este es el nombre de una joven olimareña, desaparecida el 23 de diciembre de 1994, que se encontraba, como tantos otros, “haciendo la temporada” en Punta del Este. Silvia trabajaba en una panadería, y su ausencia se constató luego de su último día de descanso laboral.
En ese peculiar día de los difuntos, un titular sobresalía del resto llamando la atención; “Silvia Fregueiro: 99% asesinada, en días confirmarán identidad”.
Cómo hacer una entrevista sobre el caso después de ver un titular como ese, era la pregunta que sobrevolaba en la mente. ¿Habría que cancelarla? Era otra de las preguntas, sobre todo porque en el diario se decía que Ana Yacobazzo, madre de Silvia, había tenido que viajar de urgencia a Montevideo para un estudio de ADN.
Pero lo que más incomodaba, era ir a golpear la puerta de la casa de la familia Fregueiro Yacobazzo en un día tan particular y con una noticia que los tendría de luto.
Un luto que no deseaban, porque tal vez hasta ese día mantenían la esperanza de volver a ver a Silvia. Su madre y su hijo han realizado varias campañas de búsqueda. Han consultado desde videntes, hasta expertos en trata de blancas, pero la posibilidad de su muerte era algo que no querían, o podían, concebir.
Al menos la incertidumbre no asolaría más esa familia. Tal vez eso es lo mejor que puede pasarle a una persona que se encuentra en la incertidumbre de si su ser querido está o no con vida. Poder tener un luto, es un derecho… Poder tener al menos la certeza, o la prueba, que su ausencia física será definitiva, y llorar…, pero seguir buscando, ahora verdades, ahora buscar el porqué.
ARENA DE LA VERDAD
El hallazgo se produjo mientras los obreros removían una carga de arena, que rellenaría un terreno destinado para la construcción. Lo primero que apareció fue el cráneo, y luego la mitad de un esqueleto. Las piezas fueron estudiadas en Maldonado y Montevideo, y provendrían de una cantera ubicada sobre la ruta 12.
Se presume que otros restos podrían haber ido a otras obras de construcción
ÓPTICAS MEDIÁTICAS
Como se refirió anteriormente, el tratamiento del tema por parte de los medios nacionales no es igual al del los medios del interior. Y la mayor o menor cobertura del hecho depende en cierta medida de la época del año en la que ocurra y del volumen de noticias que haya en ese momento. Incluso a partir del caso de Natalia, se conocieron nombres de otras personas ausentes menos difundidas.
Pero para abordar las diferencias entre la cobertura de los hecho por parte de los medios del interior y los nacionales, se consultó al Director del semanario Orejano de Treinta y Tres, Damián Blanco. El periodista entiende que “por la premura de dar la noticia, se pierden muchos factores y entre esas cosas que perdemos está la fase humana.” Sostiene que por ejemplo en el caso de Silvia Fregueiro los medios nacionales no le dieron importancia en ese momento, pero sin embargo “cuando apareció un cadáver, se convirtió en noticia. No se piensa en la familia de la joven, ni qué pasa si el cadáver no es el de Silvia. Durante estos 12 años, el diario El País, poco y nada hablo de éste caso. Sin embargo, ahora si es noticia”, se cuestiona Blanco.
El titular del semanario Orejano considera que la formación de un grupo de trabajo dentro del Ministerio del Interior, el Registro y Búsqueda de Personas Ausentes, que se dedica exclusivamente a los casos de personas desaparecidas fuera de la dictadura, permite un tratamiento diferente de los casos. En tanto, entiende que faltan políticas estatales que motiven la búsqueda de personas desaparecidas, y crítica la poca información que surge por parte de las autoridades. Incluso, destaca que la única Jefatura de Policía que tiene una página Web en donde se muestran las personas ausentes es la de Maldonado.
Consultado sobre qué encare le da a este tipo de noticias en su semanario, Blanco dijo que es muy importante evaluar el impacto social que provoca dar esa información. Y en el caso Silvia Fregueiro, “semanario Orejano le ha dado seguimiento desde que se produjo, cubriendo todas las diferentes gestiones de la madre, etc. Varios han sido los casos que han tenido nuestra atención y seguimiento. El hecho de que una persona desaparezca, corresponde a todo un contexto. Nada pasa en forma aislada y hay una serie de factores que se suceden antes, en el momento de la desaparición y después. Y son hechos sociales, y hay que tratarlos como tales”, asegura Blanco.
El Director del semanario Orejano de Treinta y Tres entiende que a través de esta pequeña colaboración en la difusión de los casos de personas ausentes, se trata de mostrar la inoperancia del gobierno y autoridades. “Quienes están en la política no dan importancia a este tipo de hechos. Y esto hay que decirlo, y si les duele bueno…lo lamento mucho.”
Por último, Blanco, asegura que este tipo de noticias es de interés público: “Yo creo que a la gente le interesa. Pero creo, también, que la culpa, a veces, la tenemos los medios. Por la forma en cómo tratamos la información. Muchas veces nosotros actuamos en base a lo que nos parece, y no nos detenemos a escuchar al público. Que es quien nos consume.”
Por su parte, Mauricio Almada periodista del programa Asuntos Pendientes de radio El Espectador aseguró que en el caso de Natalia Martínez, los familiares y amigos de la víctima supieron cómo moverse en los medios. “Salieron casi de inmediato a buscar apoyo, llevaron su foto a todos lados, aprovecharon a los medios para los intereses de la búsqueda”, sintetiza el periodista.
Almada entiende que para los medios también fue una historia muy interesante, ya que “la joven era una digna representante de los adolescentes, una chica como tantas otras en el Uruguay, y muchas se identificaron con ella. Entonces, todo eso, sin dudas, tuvo peso para que el caso tuviera la cobertura que tuvo.” Manifestó que las familias más humildes muchas veces no saben cómo llegar a los medios y cuando los medios se enteran, la información no es suficiente. Sin embargo, recordó que trascendieron casos de niños muy pobres, como el de Jonathan Viera, desaparecido en Solanas en 1991.
Consultado sobre si los oyentes reclaman información en aquellos casos más mediáticos, y por eso tienen tanta cobertura, el periodista de El Espectador señaló que existe una retroalimentación entre los oyentes y la prensa. Recordó que si bien se cuestionó a los medios, como en el caso de “Natalia”, porque no hablaban de otros temas o de otras chicas desaparecidas en circunstancias similares, “se exigía saber qué había pasado.”
En cuanto a la época del año y la incidencia que esta pueden tener en la cantidad de información que se dé de un caso, Almada aseguró que si bien en enero las noticias que surgen adquieren mayor dimensión porque no hay un volumen significativo, el caso “Natalia” “hubiera tenido el mismo impacto si hubiera sido el 1 de junio. Puede haber ayudado, pero no fue una decisión de los medios, ¿vamos a elegir entre todos los casos que hay a ver cuál es el más interesante?… no, no hay esa elección. El caso de “Natalia” llegó a los medios por la familia y los amigos, esa es la verdad”, concluyó.
Para finalizar, es evidente que los diferentes medios no tienen igual criterio frente a todos los casos de personas ausentes. Ni todos los medios dan igual importancia a este tipo de noticias. Se observa que el factor “estereotipos” juega un rol fundamental, pues refleja la sociedad en su conjunto y la repercusión en la misma. Y es aquí que los medios pueden encontrar una veta informativa, en cuanto la importancia en la agenda noticiosa. También aparece la dicotomía en el tratamiento que se le da a éste tipo de hechos en Montevideo e Interior. Tal vez, en éste último sea relevante la cercanía con las víctimas, o sus familias, por parte de los periodistas; o al igual que en la capital del país, sienten cierta identificación asociada al “estereotipo” del ausente. En cuanto al papel de la familia, o allegados al desaparecido, se visualiza la importancia en la capacidad de movilización y penetración en los diferentes medios. Es éste un punto crucial, que genera una repercusión social, fundamental a la hora de que las autoridades actúen en consecuencia.
Con respecto a la época del año, hay visiones encontradas. Se observan quienes piensan que ha tenido notoriedad en los casos planteados anteriormente, y los que atribuyen la gran repercusión a la mezcla de otras causas. Por ejemplo el accionar de las familias.
Visualizando todos los factores presentados, no es justo para los desaparecidos que solo algunos casos obtengan un protagonismo que les posibilite a las familias encontrarlos, o dar con las causas de su ausencia. Es evidente que como sociedad nos debemos replantear el abordaje y protagonismo de estas situaciones, de personas que simplemente, en la mayoría de los casos, dejan de estar en sus lugares habituales, y con el tiempo van quedando sumidas en el olvido...

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